Cuenta la leyenda
que ella salió de su casa para buscar algo mejor pues toda su familia era muy
pobre y no les alcanzaba ni para comer, así que se fue a buscar un trabajo
donde vivían los ricos, en una casa la dejaron entrar como empleada doméstica,
ella era muy servicial y responsable, era bien tratada por sus amos.
Con el pasar del tiempo el hijo mayor de sus amos iba en las noches hasta su cuarto para enamorarla hasta que abusó sexualmente de ella. Él le indicó que le contara a nadie lo que había sucedido o la botarían de la casa. Ella nunca dijo nada pero había quedado embarazada y eso no lo pudo ocultar por mucho tiempo. Los amos al enterarse la botaron de la casa y a ella no le quedó más remedio que regresar a su casa pero también la botaron pues era indigno y pecaminoso embarazarse sin haberse casado.
Ella se ocultaba por los árboles cerca de un río hasta que parió, con mucho dolor y vergüenza arrojó al bebé por el río recordando que todos la señalaban por cometer ese pecado.
El eterno penar de la LLORONA se debe a que aún busca a ese hijo pues se arrepiente de haberlo tirado al río y parte de su penitencia es castigar a los muchachos que andan de amores prohibidos sólo con mirarlos o acercándose a ellos dándoles un abrazo mortal.
Se la llama “LA LLORONA” por sus gemidos aterradores además suele escucharse cerca del río que ella grita sin cesar Dónde está mi hijo? Devuélveme a mi hijo!!! A veces esto enloquece también a los animales.
En otros relatos
las llorona se presenta como un ser inofensivo que necesita consuelo y
ayuda, despertando piedad en la gente que, cuando se acerca a consolarla,
les roba todas sus pertenencias.